Hola,
«El problema de ser un dios es que no se tiene a nadie a quien rezar»
He aquí una de las novelas de Mundodisco con más renombre. Y no es para menos, ya que trata un tema que, a día de hoy y aun estando en una sociedad supuestamente civilizada, abierta y progresista, resulta muy polémico. Señoras, señores y criaturas varias: Terry Pratchett habla de religión.
Esta novela se centra en la enorme Ciudadela de Om, sita demasiado cerca de un desierto, y dedicada en exclusiva al culto al dios Om. De hecho, la vida en la ciudadela gira exclusivamente en torno a la religión: hay tantísimas leyes y preceptos indicados a los sucesivos profetas, según la creencia, directamente por boca del dios Om, que prácticamente cualquier aspecto de la vida está regulado por dichos preceptos. El problema es que algunos no son muy veraces que digamos: ¡si hasta el culto a Om afirma que el mundo es una esfera, en lugar de un disco a lomos de cuatro elefantes a lomos de una tortuga gigante! ¡Y que sólo existe el dios Om! Pero no hay problema, ya que la Inquisición y la Exquisición (liderada por el insensible y estricto Vorbis) se encargan de perseguir a aquellos infieles que violan los preceptos o afirman, tal y como está empezando a circular el rumor, que el mundo es plano y viaja a lomos de cuatro (o cinco) elefantes. Que a su vez viajan a lomos de una tortuga. Y lo que es peor: la Tortuga se Mueve. Por supuesto, Vorbis y sus secuaces están siempre ideando maneras ingeniosas de torturar a los Adeptos de la Tortuga que se Mueve para sacarles información... y para purificar sus almas tras la muerte, claro.
En medio de este escenario encontramos al joven Brutha. Brutha es un novicio (a pesar de su edad) que parece incapaz de nada, salvo cuidar del huerto y registrar absolutamente todo lo que sucede en su mente. Brutha no sabe leer ni escribir, tampoco sabe mentir, ni es capaz de pensar con fluidez; y su constitución sólida y recia, así como su lentitud de razonamiento, lo convierten en objeto de burla de los demás novicios. Pero hay algo que Brutha tiene por encima de los demás: su sólida e inquebrantable fe en el dios Om. Que, como anunciaron los profetas que tuvieron a bien presenciar la encarnación del dios, es una entidad majestuosa, que se suele presentar en forma de un enorme toro blanco, o bien un elegante cisne. Por eso Brutha sufre una pequeña crisis cuando aparece una minúscula tortuguita tuerta en su huerto, capaz de hablarle directamente a la mente, y que afirma ser el mismísimo dios Om encarnado... ¡que anda buscando a su nuevo profeta!
El caso es que, coñas aparte, esta novela plantea una idea muy curiosa: ¿qué es de los dioses si la gente pierde la fe en ellos? Es más, ¿de dónde salen los dioses y cómo alcanzan la fe universal... o el olvido? ¿De dónde sale el poder de los dioses? Y sobre todo, ¿son de fiar los humanos que dictan preceptos porque han oído la palabra del dios?
La idea de los dioses menores me parece encantadora.
Y siento dejar la reseña así, pero paso de destripar la novela. Me ha parecido preciosa, y como creo que deberíais leerla (en serio), tampoco voy a contar mucho más... salvo que Terry Pratchett ha sabido tratar acertadamente un tema tan delicado como la fe con muchísima profundidad, a pesar de la fachada de humor y paranoia con que está escrita la historia.
Besotes nocturnos







PerroVerd
7 mar 2008 | 06:38 PM
Supongo que de su colaboración ambos sacaron buenas ideas y moviendose en la misma línea que dioses menores también puedes encontrar American Gods, de Neil Gaiman.
Definitivamente otro estilo pero buen libro igualmente.
Cinderella
9 mar 2008 | 01:49 AM
"Dios por es Dios es cuatro" eso es lo que se debería enseñar en las escuelas....
muzaraque
12 mar 2008 | 07:17 PM
No, el problema no es un dios, el problema sucede cuando eres como yo el Dios supremo
Sveret
14 mar 2008 | 08:27 PM
... y, oportunamente, Muza cayó de la silla, dejando de soñar...
Sin duda es mi libro favorito de Pratchett. Aunque también llevo relativamente pocos leídos...
que te importa
13 oct 2009 | 07:38 PM
muy fea la novela , y no ayuda nada